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BERLÍN.- EFE- La desigualdad de género es el principal obstáculo para hacer cumplir y aplicar los derechos humanos, incluidos los relativos a la reproducción, según se desprende de un informe que presentó hoy en Berlín el Fondo de Población de Naciones Unidas, encargado de la salud sexual y reproductiva.

Así, la desigualdad de género limita la capacidad de las mujeres de decidir de manera libre sobre cuándo y con quién tener relaciones sexuales, sobre el uso de métodos anticonceptivos o de atención médica y sobre cuándo o si buscar trabajo o realizar estudios superiores.

 

Según el informe, sólo el 57 % de las mujeres casadas o en una relación de los 51 países con datos al respecto tienen la capacidad de tomar sus propias decisiones en la totalidad de tres áreas clave: las relaciones sexuales con su pareja y el uso de métodos anticonceptivos y de servicios médicos.

El documento revela que hasta 214 millones de mujeres en países menos desarrollados que quisieran prevenir un embarazo no tienen acceso a información, servicios y métodos anticonceptivos modernos.

Aún así, la prevalencia del uso de métodos anticonceptivos modernos en estos países registró un incremento del 3.600 %: si en 1969 era del 1 %, en 1994 era del 15 % y en 2019 del 37 %.

Mientras, en países más desarrollados, el aumento fue del 74,3 %, de una prevalencia del 35 % en 1969, al 57 % en 1994 y al 61 % en 2019.

En términos globales, en 1969, la tasa de prevalencia de métodos anticonceptivos modernos era del 24 %, en 1994, del 52 % y en 2019, del 58 %, lo que supone un aumento del 141,7 %.

El informe analiza los avances en materia de salud reproductiva coincidiendo con los aniversarios de dos importantes hitos: la creación hace cincuenta años del UNFPA y los 25 años desde la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (ICPD) en El Cairo, en la que 179 gobiernos abogaron por el acceso universal a amplios servicios de salud reproductiva.

Así, si la media de nacimientos por mujer era de 4,8 en 1969, en 1994 pasó a ser de 2,9 y hoy en día se sitúa en 2,5, lo que supone un descenso del 47,9 %.

La tasa de fertilidad en los países menos desarrollados cayó de 6,8 en 1969 a 5,6 en 1994 y hasta 3,9 en la actualidad, lo que se traduce en un descenso del 42,6 %.

Mientras, esta misma tasa en los países más desarrollados decreció un 26,1 %, de 2,3 en 1969 a 1,6 en 1994 y 1,7 en 2019.

Por otra parte, la cifra de mujeres que moría por causas relacionadas con el embarazó descendió de 369 por cada 100.000 nacimientos en 1994 a 216 en 2015, un descenso del 41,5 %.

Las minorías siguen siendo las más afectadas por la falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, particularmente las étnicas, adolescentes, personas solteras, la comunidad LGTBI, los discapacitados y la gente más pobre de las áreas tanto rurales como urbanas, denuncia el informe. EFE

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