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Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha impuesto nuevas sanciones a Cuba este miércoles, por las que prohíbe a los estadounidenses el alojamiento en los hoteles de la isla y la importación de tabaco y alcohol en un intento de conquistar a los votantes latinos del estado clave de Florida.

«Hoy anuncio que el Departamento del Tesoro prohibirá a los viajeros estadounidenses alojarse en propiedades cuyo propietario sea el Gobierno cubano» y la organización y asistencia a reuniones profesionales en la isla, ha señalado en un acto en la Casa Blanca con excombatientes que participaron en 1961 en la fallida invasión de Cuba en la bahía de Cochinos.

La medida estrangula todavía más el sector turístico de Cuba, donde todos los hoteles están vinculados al Gobierno, y deja como única opción a los estadounidenses quedarse en casas particulares de cuentapropistas.

Hasta ahora, los estadounidenses podían alojarse en muy pocos hoteles de Cuba, puesto que el Gobierno de Trump vetó hace tres años las transacciones con empresas controladas por los servicios militares, de inteligencia y de seguridad cubanos, y las Fuerzas Armadas controlan muchos de los alojamientos de la isla.

Nuevo freno a la normalización iniciada por Obama

Pero a partir de ahora, los ciudadanos del país no podrán alojarse en ninguna propiedad que el secretario de Estado haya «identificado como propiedad o controlada por el Gobierno cubano» o figuras afiliadas a ese Ejecutivo, según ha señalado el Departamento de Estado.

La medida afecta a 433 hoteles de la isla, según ha detallado en rueda de prensa la responsable en el Departamento de Estado de EE.UU. de la política hacia Cuba y Venezuela.

Además, el Departamento del Tesoro ha prohibido a los estadounidenses que visiten Cuba traer de vuelta ningún «producto de alcohol o tabaco de origen cubano», lo que cancela una directiva del expresidente Barack Obama que permitía llevar legalmente en el equipaje esos productos por valor de hasta 100 dólares.

Desde que llegó al poder en 2017, Trump ha congelado el proceso de normalización de relaciones con Cuba que inició su predecesor, al imponer límites a las remesas y constreñir al sector turístico de la isla. A medida que se acercan las elecciones del 3 de noviembre, en las que busca un segundo mandato y quiere retener el favor de los estadounidenses de origen cubano en el estado clave de Florida, Trump ha endurecido su discurso hacia La Habana.

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