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El Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), Regional Norte, alertó que un terremoto de magnitud 7.5 con epicentro en la Falla Septentrional, podría convertirse en una de las mayores tragedias de la historia de la República Dominicana.

Durante una rueda de prensa realizada en su local en Santiago, advirtió que un sismo de esa magnitud podría dejar un saldo estimado de 2 mil 600 fallecidos, 97 mil 200 heridos, el colapso de 6 mil 200 edificaciones, y pérdidas económicas superiores a los 10 mil millones de dólares.

El informe presentado por el CODIA está sustentado en un estudio de la Fundación Global, elaborado en conjunto con el Ayuntamiento de Santiago, la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE), y el Servicio Geológico Nacional.

El coordinador de la Comisión de Riesgos y Vulnerabilidad, ingeniero Ervin Vargas, explicó que el estudio evidencia un riesgo sísmico real para la ciudad, y advirtió que el tiempo para fortalecer la preparación se reduce, porque Santiago carece de la capacidad hospitalaria, operativa y de respuesta necesaria para enfrentar un desastre de esa magnitud.

Entre las principales preocupaciones expuestas por el CODIA figura la capacidad del sistema de salud, para atender una emergencia de gran escala, debido a que la infraestructura hospitalaria actual sería insuficiente, para asistir a casi 100 mil personas lesionadas.

Como parte de sus recomendaciones, propuso habilitar el complejo deportivo La Barranquita como hospital de campaña, utilizar el Parque Central como centro de operaciones de emergencia, y fortalecer la formación de voluntarios en primeros auxilios.

Asimismo, alertó sobre la insuficiencia de las reservas nacionales de sangre, las limitaciones de los equipos especializados para búsqueda y rescate urbano, y la reducida capacidad del sistema forense, para identificar y procesar miles de víctimas en un corto período.

El informe también advierte, que infraestructuras estratégicas, como la Circunvalación Norte, las redes de agua potable, alcantarillado y energía eléctrica, podrían sufrir graves daños, dificultando las labores de rescate y la prestación de servicios esenciales.

Martínez aclaró, que el propósito del informe no es generar alarma, y exhorta al Gobierno a convertir la gestión del riesgo sísmico en una política de Estado, y fortalecer las medidas de prevención.